sábado, abril 16, 2016

miércoles, noviembre 14, 2012

Teoría del Desdoblamiento, Jean Pierre Garnier Malet


Entrevista a Jean-Pierre Garnier Malet

Padre de la Teoría del Desdoblamiento del Tiempo. “Nosotros, como el tiempo, también nos desdoblamos”... Así comenzó su entrevista Jean-Pierre Garnier Malet. Tengo 70 años. Vivo en París. Casado, 2 hijos y 3 nietos. Soy doctor en Física, mi especialidad es la mecánica de los fluidos. La política debe sustentarse en la tolerancia. Tengo la certeza de que hay que pensar en los demás como nos gustaría que los demás pensaran en nosotros.


1- Su teoría ¿Está avalada por la ciencia?

La respetada revista American Institute of Physics de Nueva York y su comité científico la han validado publicándola en el 2006 porque es una teoría que ha permitido, primero, prever, y luego, explicar la llegada de planetoides al sistema solar. ¿Quiere que le explique para qué sirve la ley del desdoblamiento del tiempo? - Sí, pero sencillito – le respondí - Tenemos dos tiempos diferentes al mismo tiempo – continuó - un segundo en un tiempo consciente y miles de millones de segundos en otro tiempo imperceptible en el que podemos hacer cosas cuya experiencia pasamos luego al tiempo consciente.


2- ¿Y todo eso sin enterarnos?

Exacto. Tengo una síntesis instantánea de un análisis que he realizado en otro tiempo aunque no tenga la memoria de tiempo.


3- ¿Así funciona el tiempo?

Sí, en cada instante presente tengo un tiempo imperceptible en el cual fabrico un futuro potencial, lo memorizo y en mi tiempo real lo realizo. Tenemos la sensación de percibir un tiempo continuo. Sin embargo, tal como demuestran los diagnósticos por imágenes, en nuestro cerebro se imprimen solamente imágenes intermitentes. Entre dos instantes perceptibles siempre hay un instante imperceptible.


4- ¿Cómo en el cine, que sólo vemos 24 imágenes por segundo?

Sí, la número 25 no la vemos, es subliminal. En publicidad se ha utilizado ese tipo de imágenes para influir con éxito en nuestro comportamiento, lo que ha mostrado que lo subliminal es accesible a nuestra memoria. El desdoblamiento del tiempo ha sido probado científicamente y la teoría ha dado justificaciones a escala de partículas y a escala de sistema solar - Tenía entendido – le dije - que las leyes de la cuántica no se aplicaban a las cosas grandes - El fenómeno del desdoblamiento del tiempo – prosiguió explicando - nos da como resultado el hombre que vive en el tiempo real y en el cuántico, un tiempo imperceptible con varios estados potenciales: memoriza el mejor y se lo transmite al que vive en el tiempo real.


5- ¿Nuestro otro yo cuántico crea nuestra realidad?

Podríamos decir que entre el yo consciente y el yo cuántico se da un intercambio de información que nos permite anticipar el presente a través de la memoria del futuro. En física se llama híper-incursión y está perfectamente demostrada.


6- ¿Estoy desdoblada como la partícula?

Sí, respondió - Y sabemos que, si tenemos dos partículas desdobladas, ambas tienen la misma información al mismo tiempo, porque los intercambios de energía de información utilizan velocidades superiores a la velocidad de la luz. ¿Conoce el principio de los gemelos de Langevin? - No, respondí - En los años 20 – continuó - Paul Langevin demostró que si un gemelo viajaba a la velocidad de la luz, envejecía menos que el que se quedaba quieto. A Langevin no le creyeron. Hubo que esperar 50 años: en 1970, gracias a los relojes atómicos, se comprobó esa ley.


9- ¿Entonces, en ese tiempo imperceptible pasó mucho tiempo?

Exacto: si puedo viajar a velocidades prodigiosas, un microsegundo se convierte en un día entero. Cuando regreso, no sé si me he ido, puesto que he estado ausente un microsegundo.


10- Estupenda propiedad, ¿pero quién es el que viaja?... ¿yo?

Existe otra propiedad conocida en física: la dualidad de la materia; es decir, una partícula es a la vez corpuscular (cuerpo) y ondulatoria (energía). Somos a la vez cuerpo y energía, capaces de ir a buscar informaciones a velocidades ondulatorias.


11- ¿Y cómo asimilamos esa información?

En el sueño paradoxal, cuando estamos más profundamente dormidos y tenemos nuestra máxima actividad cerebral, se da el intercambio entre el cuerpo energético y el corpuscular. Y es ese intercambio el que le permite arreglar el futuro que ha creado durante el día, lo que hace que al día siguiente su memoria esté transformada. El intercambio se realiza a través del agua del cuerpo. Ese intercambio de información permanente es el que crea el instinto de supervivencia y la intuición.


12- ¿Fabricamos potenciales por medio de nuestro pensamiento?

Así es. Si por ejemplo pienso en una catástrofe, ese potencial ya se inscribe en el futuro y puede sufrirla usted u otro. De manera que la conclusión es: “No pienses en hacer a los demás lo que no quisieras que los demás pensaran en hacerte a ti”. No es una ley moral ni filosófica, es una ley física. Es difícil controlar el pensamiento. De día, mucho; pero justo antes de quedarnos dormidos tenemos un minuto, y basta con que durante ese minuto controlemos: esa es la manera de conectar con esa parte energética, llamémosla el doble, para pedirle que solucione los problemas.


13- ¿Es como una oración?

No: es una relación, y hay que dejar totalmente las riendas al otro; las noches están para eso. La noche no sólo permite borrar potenciales no deseados, sino que también nos guía los pensamientos del día siguiente. “Nosotros, como el tiempo, también nos desdoblamos”. La teoría del desdoblamiento del tiempo permitió explicar la llegada al cinturón de Kuiper de planetoides que están en el origen de explosiones solares de Envergadura, pero Garnier va mucho más allá y nos cuenta que esa ley es aplicable a nuestra vida: Tenemos un cuerpo muy bien hecho que nos permite proyectarnos en el porvenir: ir a ver el futuro, arreglarlo y volver para vivirlo. Y es durante la noche cuando tenemos la capacidad de arreglar ese futuro que hemos construido durante el día. Podemos ver los peligros antes de vivirlos por medio de la intuición, y borrarlos”.

sábado, agosto 25, 2012

BUENA IDEA ANTE LA POBREZA -RENTA BÁSICA

ENTREVISTA A DANIEL RAVENTÓS, PRESIDENTE DE LA RED RENTA BÁSICA EN ESPAÑA

«Para ser realmente libres necesitamos gozar de una existencia material garantizada»


Un ingreso mínimo por el hecho de ser humano. Esto es lo que postula la filosofía —no se queda ancha esta palabra para este caso— de la Renta Básica, cuyos orígenes se remontan a Thomas Peine, un liberal británico del siglo XIX. Aunque la iniciativa adoptó diversas reformulaciones y argumentos, siempre mantuvo hasta hoy el espíritu republicano. En esencia, esta filosofía económica resalta el valor de la vida por encima de cualquier interés y posibilidad de lucro, y busca garantizar la libertad de todas las personas al permitir una independencia material mínima. Sin duda, un reclamo que contrasta con los valores que los poderes de facto inculcan — con éxito— en la sociedad contemporánea.
La derecha en general rehúsa la idea con vehemencia, y algunos sectores de la izquierda se muestran escépticos. El resto ve en la iniciativa una forma interesante de terminar con la pobreza en un territorio y, sobre todo los más ambiciosos, de asegurar las libertades democráticas de sectores de la población que hoy se encuentran excluidos por el mercado neoliberal. Sobre este punto insisten quienes impulsan el proyecto, en concreto, la Red de Renta Básica, una organización internacional de entidades cívicas que promueven el debate público de esta idea, que intentan que alcance el rango de ley y que adaptan el espíritu de esta filosofía a la realidad socioeconómica de cada país.
Teína entrevistó a Daniel Raventós, uno de los fundadores de la Red Renta Básica en España, en 2001, y presidente de la organización en este país. Aquí describe los fundamentos teóricos y prácticos de la medida, y brinda sus impresiones sobre el lugar que ocupa en la agenda pública nacional.
Definen la Renta Básica como un ingreso económico pagado por el sector público a cualquier persona por el hecho de ser humano. Bromas aparte, una idea algo utópica y que seguramente genera bastante malestar en los sectores de la derecha, ¿no?
La derecha reaccionó inmediatamente cuando la idea estuvo a punto de debatirse en el Parlamento. Días después de esta entrevista, la iniciativa ocupó la atención del hemiciclo español donde, como era de esperar, cosechó posturas divergentes]. El suplemento Expansión, portavoz de la derecha económica y de la patronal españolas, hace algo más de un año dedicó cinco o seis páginas —más editorial y portada— a la Renta Básica, y nos trató incluso de «liberticidas» a los partidarios de esta propuesta. Fue sólo una de las palabras que utilizaron; también emplearon otras como «comunistas con piel de cordero».
Se refiere usted a la propuesta de Ezquerra Republicana.
No sólo de Ezquerra; la presentación era también de Iniciativa Per Catalunya y Ezquerra Unidad, y además tuvo el apoyo del Partido Socialista. Lo único que pretendía esta moción en particular [hay más trámites que pujan por una medida de esta índole] es que se discutiera en una subcomisión parlamentaria las posibilidades y viabilidad de la Renta Básica. Mucho menos era una propuesta de ley firme, que sí existe. Me refiero a cuando este suplemento económico reaccionó frente a la sola aprobación de una subcomisión parlamentaria en el área de Bienestar Social para discutir, estudiar, analizar —eran unos términos muy generales— la idoneidad de la medida.
¿Y toda la izquierda española ha visto con buenos ojos esta propuesta?
Hubo reacciones de todo tipo. En principio, la izquierda fue, con excepciones, muy escéptica, sobre todo aquella que pone el acento en la importancia del trabajo remunerado, incluso en los últimos años algunos sectores se han manifestado en contra. Sin embargo, no hay duda de que la idea ha ido ganando corazones; por ejemplo, en el PSOE, donde hay sectores, como las Juventudes Socialistas, más favorables. Claro que, en este partido encontramos personas muy propicias, y otras más defensoras de una modalidad progresiva, a largo plazo.
Alaska es el único sitio del mundo donde, desde hace 20 años, existe una Renta Básica
Uno de los temas más polémicos es la viabilidad de la Renta Básica.
Hay una experiencia en Alaska, que es el único sitio de mundo donde, desde hace 20 años, existe una Renta Básica. Allí cualquier persona, a partir de los dos años de residencia, tiene derecho a recibir una renta fiscal como la que define nuestra asociación: sólo por ser ciudadano residente. El financiamiento proviene de unos fondos que surgen de las regalías del petróleo, por tanto está sujeta a las fluctuaciones del precio del crudo en el mercado mundial; de ahí que unos años haya más recursos que otros. Este financiamiento no es de mi gusto, ni del de mucha gente, pero es el único sitio del mundo donde existe la experiencia desde hace dos décadas. En este sentido, resulta interesante ver cómo la distribución de la renta en los otros 49 estados que integran EE.UU. ha evolucionado regresivamente; en cambio, en Alaska, con esta simple medida, la distribución ha sido mucho más igualitaria. No quiero decir, ni mucho menos, que no haya ricos en este lugar, ¡claro que los hay!; pero existe esa diferencia.

UNA MODALIDAD PARA CADA LUGAR

La red de Renta Básica abarca varios países, muchos de ellos pobres. El caso de la Argentina muestra una situación socioeconómica complemente distinta a la de España y, concretamente, a la de Cataluña. ¿Las formas de financiación y la viabilidad del proyecto serían, por tanto, distintas en cada país?
Sí. Cada sitio debe pensar la forma más efectiva de financiación. No es lo mismo impulsar una Renta Básica en Alemania o en Cataluña que en Brasil o en la Argentina. Muchos creemos que debe verse como una forma de redistribuir la renta, es decir, que se puede financiar de formas distintas; pero una muy buena —y esto lo apoyamos con un estudio que hemos desarrollado en Cataluña— parte de una reformulación del impuesto a la renta a las personas físicas. En otras palabras: ese impuesto debe servir para redistribuir la renta de los más ricos hacia los más pobres.
Y esto se aplica de distinta manera en cada caso.
Claro. Pensemos en Venezuela. Aunque no conozco su situación económica en profundidad, imagino que una buena forma de financiar la Renta Básica allí sería, en parte, gracias a las regalías de los petroleros. En la Argentina, al igual que en México, los partidarios de la idea  aprovecharán, cuando se dé, el debate sobre la renta fiscal para introducir la propuesta. En Europa está muy asumida la idea de que se debe pagar dinero según lo que se gana, los tipos impositivos acostumbran a ser progresivos... ¡Pero en la Argentina y en México pagar impuestos a partir de las ganancias conforma, para la derecha de esos países, una concepción propia de bolcheviques!
Uno de los requisitos para recibir la Renta Básica sería demostrar que uno es «ciudadano formal». ¿Cómo encaja esto con el fin de este proyecto —erradicar la pobreza allí donde se desarrolle— en un mundo globalizado donde la gente se traslada de un lado a otro, donde las fronteras físicas se quiebran por las posibilidades de comunicación y por las necesidades de buscarse la vida en los países ricos?
Antes de contestarle, quisiera ampliar un aspecto al que usted se refirió antes: la Renta Básica está despertando mayor interés en países pobres. Así como empezó siendo defendida por académicos y activistas sociales de países ricos, sobre todo de Europa, desde hace algunos años hay gente que conoce la propuesta en zonas como Timor Oriental —el segundo o tercer país más pobre del mundo—. Esa gente considera que si bien la propuesta no terminaría con los problemas que tienen, sí que les serviría para hablar de ellos en otros términos, puesto que asegurar la existencia material de la ciudadanía les parece casi imposible de conseguir, al menos en pocos años. La Renta Básica, en sus orígenes, surgió como una propuesta para el mundo, pero ocurre que se ha estudiado la financiación por zonas geográficas... Y es que no parece muy creíble desarrollar esta medida a escala mundial: en primer lugar, ¿cuál es el gobierno internacional que podría administrarla?; en segundo, ¿cuál sería la forma de financiarla? Lo que sí existe, por muy globalizada e interconectada que esté la economía mundial, son economías nacionales, con sistemas impositivos ad hoc. Ni siquiera la Unión Europea (UE) tiene un sistema impositivo único, continental: usted paga impuestos en Francia si vive allí, no paga impuestos a la UE. Entonces, si ya la Renta Básica parece una idea muy rara, cuando se escucha por primera vez dentro de un país, ¡imagínese una propuesta que se hiciera a escala internacional: parecería un cuento chino o una carta a los reyes magos!
Resultaría muy difícil de aplicar a efectos prácticos.
Claro. De todas maneras, tengamos en cuenta que socialmente el problema fundamental de las grandes migraciones son los pobres de los países pobres, y no los ricos de los países ricos. Las Islas Baleares [España] están llenas de jubilados alemanes, y eso no representa un problema; sí, en cambio, los pobres que llegan de África... Si hubiera una Renta Básica en estos países africanos, muchos de sus habitantes no necesitarían salir de allí a buscarse la vida, sin saber los resultados trágicos que pueden obtener.
 
REPERCUSIONES SISTÉMICAS DE UNA MEDIDA

En todo caso, la Renta Básica no busca combatir o cambiar el modelo socioeconómico capitalista, sino entregar a las personas un ingreso mínimo de subsistencia. No afecta al espíritu neoliberal en sí: el que más pueda acumular lo seguirá haciendo.
Si lo que me está diciendo es que la Renta Básica no acabaría con el capitalismo, tiene toda la razón.
Pero además no busca eso.
Bueno, eso depende de los autores o del activista concreto que la promuevan. Pero es evidente que no acabaría por sí misma con el capitalismo, entendiendo el capitalismo actual como que unos pocos centros de poder —las grandes multinacionales— deciden por la libertad de muchos millones de personas. En este sentido, la Renta Básica no podría contrarrestarlo radicalmente. Sin embargo, sí podría generar una serie de consecuencias que transformarían sin duda el capitalismo que conocemos. Por ejemplo, los trabajadores tendrían una capacidad de negociación con la patronal muy superior. Por otra parte, tendería a aumentar el salario de algunas labores para dotarlas de un mínimo atractivo, lo que afectaría a mucha gente, sobre todo a los más jóvenes, que hoy están obligados a aceptar «trabajos basura». En fin, tendría muchas más consecuencias: habría que ser bastante ciego para no ver que con una Renta Básica el capitalismo sería muy diferente.
O sea que también tendría consecuencias políticas, además de económicas.
¡Políticas y económicas impresionantes! Podría servir en caso de huelga, por ejemplo, como una caja de resistencia de los trabajadores. Es muy difícil actualmente aguantar un paro más de cinco días porque, si es legal, cada día es descontado del salario. Fíjese que quien hace las huelgas más duras dentro de España es el sindicado vasco ELA [Euskal Langileen Alkartasuna-Solidaridad de los Trabajadores Vascos], que es el único que tiene ese recurso, y cuando van a la huelga los trabajadores cobran, si no el 100 por cien, al menos una parte importante de lo que le descuenta la patronal. Y una Renta Básica podría cumplir la función de caja de resistencia. ¡Imagínese usted qué consecuencias políticas podría tener esto! La derecha entiende perfectamente tal función y por eso se opone con tanta vehemencia. La izquierda pone dudas más de tipo metafísico: que si acabará con el capitalismo —o cosas por el estilo—, que preocupa sólo a algunos —y me refiero a algunos: no a todo este sector— descerebrados de la extrema izquierda...
Otro de los criterios que utilizan para establecer la cantidad de la Renta Básica es el de «al menos el umbral de la pobreza». Se trata de una medida que varía considerablemente según el país de que se hable, ¿no?
Sin duda, es un criterio estadístico que sólo tiene sentido cuanto más pequeña es el área geográfica. Incluso, el umbral de la pobreza no tendría sentido a escala de la Unión Europea, por ejemplo, porque estaríamos abarcando una zona tan grande y países tan diferentes como Portugal y Alemania. El umbral de la pobreza es siempre una media, un 50 por ciento de la renta per cápita de la región donde se aplique; así que cuanto más pequeña sea ésta más sentido tendrá. Por ejemplo, tiene sentido en el conjunto del Reino de España o en el conjunto de la República francesa, incluso más si se establece dentro de Cataluña. Por ejemplo: el umbral de la pobreza en el conjunto de España estaría alrededor de unos 400 ó 400 y pico de euros mensuales (dependiendo también de la cantidad de personas que vivan juntas). Esta cantidad en Alemania, por el coste de vida, no tendría sentido, y en México o en la Argentina significaría un monto extremadamente alto.

MÁS ALLÁ DE LA POBREZA

Por otra parte, la pobreza se mide de distintas formas, unas más objetivas y otras más subjetivas.
Sí, pero ahora no estamos hablando de causas de la pobreza sino de medición estadística. Hay grandes diferencias técnicas de ver la pobreza, y aquí me refiero a la descripción que discierne entre las de tipo absoluto y tipo relativo. Estados Unidos y la Argentina son países que utilizan el primer criterio, mientras que la Unión Europea usa el segundo. Al final, las cifras que se obtienen son muy parecidas en ambos, aunque yo prefiero el relativo porque no puedes manipularlo. La primera la decide el gobierno, que dice: «La gente es pobre a partir de determinada cantidad», la cual surge de una cantidad de calorías y de otros parámetros. La pobreza relativa, en cambio, se mide a partir del 50 por ciento de la renta per cápita de una zona geográfica. Ahora bien, otra cosa es que nos creamos fielmente los valores del Producto Interno Bruto que nos presentan las autoridades y que tendremos en cuenta para realizar tal medición, que variará según ese dato.
En un sistema que se sostiene en la creación constante de necesidades para alimentar al aparato económico, ¿qué límites encontraría la medida que ustedes proponen?
Estoy de acuerdo con esa observación; de hecho, la Renta Básica de hoy no es como la que propondremos en 2012. Sin embargo, si la medida interesa tanto desde el punto de vista económico y político, no es porque esté pensada sólo para combatir la pobreza (y aun así creo que estaría bien respecto a lo que existe actualmente). El apoyo que recibe responde más bien a que se trata de una iniciativa que, intentando combatir la pobreza, va mucho más allá. En otras palabras: busca incrementar la libertad de buena parte de la población. Esto es lo que ha motivado tanto interés.
Sobre todo en una época tan paradójica como la actual: por ley existe libertad de expresión, de pensamiento y de asociación, pero las desigualdades sociales y económicas tremendas que existen impiden a miles de personas disfrutar de esas libertadas.
Efectivamente. Ésta es una de las preocupaciones y justificaciones de buena parte de los partidarios de la iniciativa: sin la existencia material garantizada, no existe libertad. Esto lo decía una persona tan poco revolucionaria como Joseph Stiglitz, el Premio Nobel de Economía de 2001: «Una señora de la India tiene libertad de expresión, ¿para qué le sirve?». Él estaba resumiendo en pocas palabras esta idea: quien no tiene la existencia material garantizada, no es libre.
La existencia material garantizada como una condición para desarrollarse como individuo, para desarrollar la autonomía personal y ejercer plenamente la ciudadanía, ha escrito usted. ¿Cómo se justifica la democracia hoy frente a realidades que contradicen cruelmente este principio?
Bueno, en determinado momento se hizo la ficción de que tener la libertad formal equivalía a tener la libertad real. Es decir, que la concepción de la libertad de hasta hace dos siglos era que sólo quien tenía la existencia material garantizada podía ser libre, y esto era posible exclusivamente para los ricos, para quienes tenían propiedad y eran independientes materialmente. Las mujeres, los domésticos, los trabajadores, en cambio, eran personas que, como dependían materialmente de los otros, no podían poseer libertades como el derecho al voto; por eso éste era censatario: sólo votaban los más poderosos. Así, cuanto más limitado de libertades un territorio, más rico había que ser para votar. Más tarde, simplificando mucho la historia, se hizo la ficción de que, aunque se fuera pobre, se podía ejercer el derecho ciudadano y se era libre. Pero esto es una ficción porque, como dije, sin independencia material no existe la libertad.

ALTERNATIVA PARA LA IZQUIERDA

¿Qué esperanza tiene usted de que se apruebe este proyecto en Cataluña?
Ahora para qué nos vamos a engañarnos... Otra cosa es que me pregunte cómo veo la cosa para dentro de tres o cuatro años, que a lo mejor está mucho mejor. También es verdad que hace ocho años, si me lo hubiese preguntado, no pensaba que habrían andado las cosas tan bien como hasta ahora, es decir, que se llegaría a debatir la idea en partidos políticos, en sindicato, en movimientos sociales. Se trataba entonces de una iniciativa desconocida en casi todas partes, lo cual no quiere decir que hoy sea muy conocida.
Muchos de estos proyectos de izquierda que tienden a igualar la condición socioeconómica parecen terminar sólo en buenas intenciones o, como mucho, encarnando proyectos sólidos, pero pocas veces logran superar la barrera de las propuestas.
Es cierto. Con la Renta Básica lo que pasa es que determinados miembros de partidos políticos han visto que es una idea atractiva en muchos sentidos y que se aparta de las tradicionales. Estas potencialidades son las que han permitido que se intente al menos discutir en determinados partidos. Ahora bien, más allá de que sea una propuesta muy interesante, se trata de una medida conflictiva porque beneficia mucho más a unos que a otros: los ricos salen perjudicados, y no sólo desde el punto de vista monetario. Y es que, aunque seguirían siendo ricos, la implementación de una medida de este tipo puede conllevar unas transformaciones políticas y económicas inconvenientes para ellos. Así que este proyecto obliga a ser valiente para defenderlo: no cuela que un partido diga que beneficia a todo el mundo con ella. Por eso los más inquietos intelectualmente y los que se dan cuenta de que la izquierda no ha ido sobrada de ideas en los últimos 30 años son quienes ven esta propuesta con más simpatía.

miércoles, agosto 15, 2012

ESTE CUENTO SE ACABÓ



El engaño
La verdadera cara
11/08/2012
Estamos ante una revancha histórica: Alemania, que perdió su opción a ser la gran potencia del siglo XX ha conseguido crear ahora la “Aleuropa” o “Europania”. Merkel carece de complejos europeístas ligados al sueño de la Unión Europea, viene de la Europa del Este y su tiempo histórico es la continuación de la II Guerra y la Guerra Fría, con sus cuentas pendientes. Alemania ha vuelto y lo demás son tonterías.
Con perspectiva más cercana, hace unos cuatro años España concluyó un ciclo histórico que se levantó sobre las consecuencias del cataclismo absoluto que fue la Guerra Civil. Esto fue la “pos posguerra”. En términos económicos comenzó cuando la España de Franco, tutelada por los EE UU, inicia su desarrollo económico gracias a los ahorros de los emigrantes, el turismo de sol y el ladrillo. Ese modelo llegó aquí y es lo que ha quebrado. En términos políticos, el ciclo comienza con el paso del franquismo a una democracia limitada por los pactos de la Transición. La Transición fue aceptar las condiciones y límites impuestos por la derecha, naturalmente franquista, nuestra democracia se desarrolló estas décadas más o menos constreñida en cada momento por esos condicionamientos. También eso ha quebrado.
Los años de Zapatero fueron un ensayo postrero: llegar a los límites del modelo político para que siguiese siendo válido. Fracasó, y no por la crisis financiera y el desplome de la economía española sino porque ya anteriormente la derecha había bloqueado cualquier medida que cuestionase o matizase los límites impuestos en la Transición: la Ley de Memoria Histórica, el nuevo estatuto de Cataluña, la situación de la mujer en la sociedad, el reconocimiento de sus derechos a los homosexuales... Manifestaciones masivas, obispos y dirigentes del PP ostentando banderas nacionales ocuparon reiteradamente las calles de Madrid amplificados por la casi totalidad de la prensa de la capital. El poder de la derecha en las instituciones del Estado y la hegemonía de sus ideas es aplastante. La soledad histórica de Zapatero, parecida a la de Suárez, tanto fuera como dentro de su propio partido hizo posible que triunfase la campaña de denigración de aquel mal español que quería “vender España a ETA y los separatistas”. Ya es pasado que se desvanece. Estos días de agosto todavía actúa la Unidad Militar de Emergencias combatiendo incendios, en su día su creación fue motivo de mofa (“Bambi ignora que el Ejército es para matar y no para salvar vidas o bienes”), pero es posible que pronto sea desmantelada, como la ley del aborto, la ley de dependencia... Y, al fin, llegó Rajoy a la Moncloa.
Los que se burlaban antes callan ahora ante el espectáculo de una presidencia que causa asombro universal y ha arruinado completamente la poca o mucha imagen internacional que tenía España: desde el primer día en el Gobierno Rajoy hizo lo contrario de lo que había prometido en la campaña (cabe pensar que no tenía ni idea de lo que había que hacer o que ya lo tenía planeado, a escoger) y gestionó del peor modo los desastres financieros doblando el interés de la prima de riesgo en pocos meses, consiguiendo ser descalificado por diputados y presidentes europeos, incluso de su misma línea política, y por los medios financieros y la prensa especializada. Ha sido incapaz de pactar con ningún otro partido; gobernó contra el Parlamento a golpe de decreto; ignoró y burló a las autonomías, incluso a las que gobernaba su propio partido; rechazó recibir a los sindicatos… Solo los argumentos para cambiar la ley del aborto bastarían para descalificar a un gobierno tan inhumano, incapaz de mirar a la cara a las madres de hijos nacidos con graves deficiencias. En vez de corazón tienen ideología sectaria ultraconservadora. Es tal el despropósito que hay que preguntarse de dónde salen un gobernante y un gobierno así.
Para comprenderlo basta conocer la biografía del presidente del Gobierno y sus orígenes en el franquismo, tan simple. Aunque “España no es Uganda”, la indicación dada a su ministro de Economía resume su cultura e ideología políticas y refleja el complejo de inferioridad subyacente, “dime de lo que presumes…”. Ideología anclada en un nacionalismo español provinciano y en la cultura política del franquismo: en vez de ideas, mitos decimonónicos y desconocimiento del mundo actual. Es natural que desprecie el Parlamento y rehúya a los periodistas negándose a dar ruedas de prensa o a contestar preguntas, pues desprecia también la opinión pública y sólo cree en un poder sin controles ni explicaciones. Es la revancha de la derecha de siempre, lo demás es engañarse. Hay quien cree que dimitirá en meses, se equivocan, Rajoy aprendió en Galicia la lección de Albor: si uno se atornilla a la silla resiste. Pero hoy no es entonces, eso conducirá a unas tensiones políticas sin precedentes. La impugnación y la rebeldía contra el poder político puede comenzar en Galicia: Feijóo pretende alterar por su cuenta las reglas de juego electoral para poder ganar. Rajoy no puede permitirse perder Galicia y lo obligará a hacerlo, eso desencadenará sin duda una movilización para denunciar el robo electoral que dejará marcado a Feijóo para siempre como tramposo y sumirá a Galicia en una gran inestabilidad. A Rajoy, no, pero a quienes vivimos en Galicia sí nos preocupa. El tiempo histórico de la autonomía política ya concluyó cuando Feijóo llegó a la Xunta, fue una oportunidad histórica perdida y cada corriente política tiene su responsabilidad en ello, pero estamos en el punto de mira de la derecha madrileña y Feijóo es su ejecutor aquí.
La derecha, de vuelta al poder, gestiona la crisis de España: tras la interpretación que hizo el Tribunal Constitucional del estatut las aspiraciones de Cataluña ya no caben en el Estado y ensaya otro camino fuera, en paralelo a Euskadi, y la institución que fue la clave del arco constitucional, la monarquía, se muestra corroída e inútil ante nuestros problemas. Rajoy ha asaltado la RTVE y ha puesto allí a los mismos que nos contaron la película del Prestige, ya de poco le sirve, la gente hoy se informa por todas partes y nadie se cree nada. Este cuento se acabó, viene la incertidumbre.
Suso del Toro (El País)
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/08/11/galicia/1344707231_891620.html

JOSE LUÍS RODRÍGUEZ ZAPATERO

ESTE CHICO DE LEÓN SE VA

02/11/2011

Cada uno se alegra a su modo del fin del terrorismo y ese hombre que en el laberinto de la Moncloa atiende a acechanzas financieras, siente su personal satisfacción. Se la guardará. El silencio y la soledad de estos últimos días son la continuación de toda su presidencia y van con su naturaleza reservada. En su personalidad está el origen de sinceras incomprensiones, desconfianzas y también animadversiones. Los políticos regeneracionistas, y Zapatero es un regeneracionista español puro, son percibidos con hostilidad por buena parte de la sociedad que ellos pretenden cambiar. Siendo alguien entregado a su sueño de España no es nada arquetípicamente español o, al menos, castizo. Rasgos antropológicos suyos como su individualismo, ascetismo, reserva o sus buenas maneras resultan casi un insulto a quienes dominan el espectáculo de la política española. Por otro lado, sus fuertes convicciones despiertan la burla de ese cinismo que goza de gran prestigio en la vida pública española y su cultura republicana arranca abucheos de la extrema derecha.
Desde Suárez ningún presidente de Gobierno fue tan atacado. Fajado en el aparato del partido, diputado varias legislaturas, miembro del Comité Federal cuando su partido gobernaba y profesor de Derecho Político fue acusado de inexperto, ignorante, falto de preparación... Considerando los currículums de los anteriores presidentes es muy excesivo e injusto. Los ataques contra él y su entorno fueron sistemáticos desde una maquinaria ideológica que se fraguó bajo Aznar con un objetivo: negar sus dos victorias electorales, su presidencia.
Zapatero gana la secretaría de su partido tras una generación exhausta, todos los observadores coincidían en que era necesaria una refundación y tendría que hacerla una nueva generación. Las generaciones políticas no son necesariamente generaciones biológicas, aunque ése es el modo más común, y la confusión y los malentendidos sobre ese asunto fueron un flanco débil todos esos años. Su candidatura a la secretaría fue la presentación en sociedad de una nueva generación biológica, pero luego sus gobiernos conciliaron edades y procedencias. Comprensiblemente, quienes se sintieron desplazados vieron a quienes llegaban como advenedizos sin pedigrí. Sin embargo, aunque llegó a la secretaría con un equipo de gente de su edad, él ya era un solitario en el Comité Federal y tampoco se disolvió en un grupo generacional. A diferencia de González, él no llegó acompañado de "su" generación y mantuvo una distancia con los elementos de esa nueva hornada, lo que creó incomprensión cuando al final estalló una lucha sin límites por el poder en el partido.
Los años de Zapatero no han sido un paréntesis, cambiaron a su partido y al país
Los resquemores alcanzaron a una generación intelectual que se sentía identificada con la anterior etapa del partido, también los intelectuales luchan por su existencia y por el poder, Zapatero traía consigo una nueva cultura política que no comprendían ni aceptaron. Optó por defender su independencia de todo tipo de tutelas y solo se puso en las manos de la ciudadanía, no hizo un reconocimiento previo de lo intelectual establecido y lo establecido no lo reconoció. Él mismo es un intelectual, pero un político intelectual que solo reconoce la autoridad que nace del voto. “Ese chico de León”, una caracterización que encierra elitismo generacional y cierto clasismo de pomada cortesana, resume el modo en que lo quisieron ver: un intruso, un “parvenu” sin categoría condenado a estar de paso. Pero se quedó.
Tras la primera legislatura su imagen era la de un gobernante valiente y audaz. En su haber, una ampliación impensable e histórica de las libertades y el reconocimiento de derechos de las personas (mujeres y homosexuales serán testigos si tienen memoria), haber extendido la cobertura social, haber animado la modernización y democratización de la sociedad española y haber intentado en dos fases sucesivas de dos modos distintos acabar al fin con ETA. Cosa que, seguramente, ha conseguido. Quedaría en su “debe” el fracaso de su intento de encontrar un sitio para la memoria de los vencidos en la Guerra Civil y el de encajar a Euskadi y Cataluña en un proyecto español común. Para interpretar federalmente la Constitución se necesitan federalistas, y no hay. Quedan, de un lado, el proyecto nacionalista español interpretado desde un Madrid político mediático y, del otro, los proyectos nacionalistas en marcha de Euskadi y Cataluña. Quienes boicotearon la Ley de la Memoria Histórica también boicotearon la “España plural”, alguien ya estará imaginando una España sin Euskadi y Cataluña.
Desde Suárez ningún presidente de Gobierno fue tan atacado
Pero tras esa primera legislatura vino la crisis: un gran agujero negro que se traga todo, incluso el recuerdo de aquella primera legislatura. Quizá su intención de despedirse al final de la legislatura le negó la visión necesaria para afrontar el tornado que sacude Europa y EE UU, pero, sobre todo, su visión entusiasta militante de España le impidió reconocer los signos que aparecían. La esperanza y el ánimo optimista son para avanzar, como hizo en la primera legislatura, pero en esta segunda se precisaba un político muy realista o pesimista, y eso fue en lo que se transformó finalmente. Se le critica que tardase en reaccionar pero que se sepa todos los presidentes de Gobierno y sus ministros de Economía actuaron de forma parecida. Y resulta una burla oír aquí a quienes crearon la burbuja inmobiliaria, un Gobierno de Aznar que transformó toda España en solar edificable, cargarle la culpa de sus consecuencias a Zapatero. Este afirmó recientemente que se arrepentía de no haber pinchado la burbuja del ladrillo: no podía pincharla porque no estaba en su programa y carecía del poder para hacerlo. Ni Gobierno alguno habría estado dispuesto a ponerle el cascabel a ese gato: crecería el paro, protestarían los sindicatos, las cajas y bancos, la oposición... Seamos sinceros, unos crearon la burbuja pero la hinchamos entre todos. Hasta hace un año todos nos lamentábamos por el mileurismo que impedía comprar vivienda propia a los jóvenes y optábamos por esas hipotecas desmedidas que ahora nos amedrentan. Atribuiremos nuestros pecados a Zapatero para que los cargue y se los lleve lejos, podremos conservar nuestra inocencia sintiéndonos víctimas.
Pero el tiempo de Zapatero no fue un paréntesis, quien crea que puede volver a los años ochenta se equivoca. La crisis tiene una consecuencia imprevista en Europa, los Estados nacionales se diluyen, hasta desaparecer en la práctica algunos casos, y se está creando aceleradamente un Estado europeo conducido por Alemania. Pero aquí además ha decantado un proceso de cambios, persiste la división nacional interna pero además la sociedad ha cambiado y se han desvanecido las referencias simbólicas, sociales, mediáticas, políticas y culturales compartidas. Excepto la selección de fútbol. Esta es una crisis nacional: resulta que todo era mentira. No solo ha reventado un modelo económico, también la realidad virtual que habitábamos desde hace décadas, tejida con los hilos entrelazados de la política y la especulación; en su interior, el aire era una moral social corrupta. Los dos grandes partidos tienen una responsabilidad en ello, tanta como la mayoría de nosotros.
Los europeos debemos olvidar nuestra vana indignación porque está cuestionado el ir siempre a más: el hegelianismo decimonónico autocomplaciente, de izquierdas o de derechas. Estamos en una placa tectónica que desciende mientras asciende otra, viene el tiempo de China, India, Brasil..., se evaporan nuestras melifluas ilusiones. Esto es la “chinización”: una sociedad más desprotegida socialmente y la precarización del trabajo.
Se nos va un tipo decente y valiente pero, para que podamos comprender su viraje en los últimos tiempos, el presidente nos debe una explicación: qué vio la noche del día 9 al 10 de mayo de 2010. Parece que se asomó a un abismo, debemos conocer qué monstruos lo habitan. Y si vio los límites de nuestra realidad necesitamos conocerlos, ahora que las paredes del mundo en que vivíamos se están desplomando. Lo necesita la izquierda para imaginar un futuro más justo pero sin infantilismo y lo necesitamos el conjunto de la ciudadanía.
Escrito por: Suso de Toro(El País)
http://politica.elpais.com/politica/2011/11/02/actualidad/1320265954_953838.html

domingo, julio 01, 2012

FÚTBOL ESPAÑOL, TRICAMPEÓN

 ESPAÑA CAMPEONA DE FÚTBOL DE EUROPA 2012
Y VAN TRES CAMPEONATOS SEGUIDOS
EUROPA 2008, MUNDIAL 2010 Y EUROPA 2012


domingo, mayo 27, 2012