miércoles, julio 06, 2005

Hijos, ni tuyos ni míos

En mis tiempos venían los niños, solos, sin llamarlos, ahora se van a buscar, se preparan concienzudamente para ser padres y esperan al momento propicio para iniciar una nueva vida, claro, hace veinticuatro años para atrás, haber, seguro que había profilácticos, pero impensable comprarlos una pareja joven menor de edad, la mayoría era a los veintiuno, tampoco estaba bien visto, eran otros tiempos, una sutileza a una reflexión entendible a medida que vaya exponiendo un tema preocupante del que tengo visto en muchas ocasiones y el cual debería preocupar más.
Yo no voy a hablar de lo que no se, pero a mí, mi madre, siempre me siguió, preocupada a donde iba y en donde estaba, y no había teléfono, se andaba un km. y medio para irme a buscar, siempre decía que yo era su preocupación y para eso me tuvo, y si, ese es el fin de unos padres, lo siento, lo siento mucho, así de duro es, desde el momento que tienes un hijo, tu lugar debe ser el segundo, hasta la mayoría de edad y más si cave, bien, pues quiero destacar que hoy en día se deja la libertad a los niños en edad muy temprana, vuelvo a contar algo que he visto, aunque es la general, hay un grupo de jóvenes casados con hijos, quien más quien menos, en un pueblo de verano, con playa, chiringuito, etc... se reúnen las noches veraniegas a hacer barbacoas y charlar con la fresca, los niños comen, beben y luego juegan, cogen las bicis y se van por el pueblo haciendo bromas entre ellos y también a otros que encuentran a su paso, son edades comprendidas entre cinco y los catorce años, vi en una ocasión como metieron en un cubo de la basura a uno de ellos haciéndole perrerías incluso acabó mal aquel día, otras veces los vi delante de los coches a punto de provocar accidentes y sustos de muerte a los conductores, eso si, sus padres con una cerveza fresquita y fumando, todavía se dignaban a dar unos azotes a su hija de cinco años porque eran las doce de la noche estaba cansada y su padre quería que estuviese tranquila y callada, a punto de dislocarla el brazo estuvo, que lo vi yo, otros padres a los que les vinieron a contar que, sus vástagos estaban haciendo de las suyas, solo se les ocurrió decirles “¿no podéis parar? Si me vienen a decir más, os castigo”, yo desde mi modesta opinión y como madre que soy, pienso, que los castigados debieran ser los padres, no se puede echar hijos al mundo para que los críe la sociedad, ya ven ahora los padres van a por ese hijo, pero se cansan enseguida, y no, un hijo es tu testigo y tienes que estar encima desde el primer día hasta el último de su crianza, con cada etapa, sus consejos, disimulando que no vea que le están vigilando, predicando con el ejemplo y dando, siempre dando, ¡que se le va a hacer!, puede torcerse incluso, pero si no lo cuidas, lo más probable es que el día de mañana no sea tuyo y lo que es peor, tampoco mío, un ser humano torcido, no sirve para nadie, uno bueno nos sirve a todos.

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