lunes, julio 18, 2005

¡¡Trabajo a destajo x 3 y x 4 !!

En los tiempos que corremos, y en el que parece ser que todo está inventado ya, surgen dos clases de individuos muy reconocibles por el resto que son “los Fiestas” no piensan más que en diversiones, trabajar poco o nada y se mantienen de sus padres hasta que puedan hacerlo de sus hijos, teniendo claro el no dar golpe al poder ser. Luego existen los contrarios, son personas que no paran de trabajar, hacen del trabajo “su vida” y casi siempre se la roban a los que tienen cerca, en un principio parecen perfectos, empiezan un negocio o empresa poco a poco, los familiares cercanos le ayudan en todo lo que pueden, siempre un poco más, cada día un poco más, van dejando atrás amigos, familiares y tantas cosas necesarias......., solo el afán de ampliar el negocio rozando la avaricia es lo que les mueve, la familia se queja, pero ellos no miran o no quieren mirar, llega un día, en el que los que le rodean, artos ¡ya! de no ver más allá que la usura y los propios deseos irrefrenables de seguir desatendiendo todas las necesidades y deseos que no sean los propios o los de la empresa en cuestión, meramente “no importan” entonces la familia empieza a pasar de ellos, pero a ellos no les importa, están ciegos, no se dan cuenta más que del vil metal, se sienten poderosos por el. Y como todo el mundo sabe “el que mucho abarca poco aprieta” Un día la familia cambia de rumbo y .... ¿Mereció la pena?
Ya sabéis, me encantan las reflexiones, el trabajo es bueno en la justa medida, como lo es la diversión y un centenar de cosas más, la vida hay que tomarla a sorbitos poco a poco, o se te atragantará.

NIÑO DE LUZ

Niño de luz: ¿donde has ido?
A la montaña más alta, escondido tras las nubes y tapándome la cara.
Niño de luz: ¿donde estabas?
En el cielo, aquí jugando con aros, castillos y barcos con sus piratas.
Niño de luz: ¡has venido!
Si, alguien me dijo algún día, que alguien me necesitaba.
Niño de luz: ¡me faltabas!
Fantasías, ilusiones, buenos días, alegrías desbordadas,
“así sea” la luz de tus bellos ojos, la que llenará mi alma.


2 comentarios:

El Orbe dijo...

Personalmente opino que el trabajo dignifica a las personas, pero como bien dices hay cosas más importantes, las personas y la familia. Para dedicarse a trabajar x3x4 tienes que tener claro que no puedes tener nadie cerca porque se produce desatención. Sólo es una cuestión de tomar una decisión y ser coherente. Nuestro tiempo es limitado y precioso en cada segundo. Si se decide dedicarse al trabajo por completo está claro que no podrás prestar la atención debida a tu familia o amigos. Yo lo se bien.

aniquitita dijo...

Como me siento reflejada en esta reflexión... siempre digo que hay que trabajar para vivir no vivir para trabajar, es lo mismo que comer. El dinero no lo es todo, es verdad que te ayuda, mucho, pero hay que vivir, sino para qué lo quieres? si no lo puedes disfrutar. A veces pienso en qué suerte tienen "los fiestas", sin responsabilidades, sin preocupaciones y tú encima te dejas los cuernos trabajando para qué, para pagar deudas, te surge un imprevisto y lo que has ahorrado con tanto sacrificio se va en un abrir y cerrar de ojos, que depresión...