miércoles, enero 25, 2006

Yo estuve allí - Capítulo III

La Fiesta Mercado era multitudinaria, gente por doquier cruzándose unos con otros contentos montando sus puestos de venta con sillas, cajas y otros utensilios donde poner sus mercancías, era el momento de exponer todo lo que llevan, todo el año esperando a este día, panes, quesos, huevos, chorizos, morcillas y otros productos de la matanza. Manzanilla, orégano, salvia y un sin fin de olorosas hierbas y especias del lugar. Verduras como repollos, berzas, alcachofas y de todas clases, frescas y crujientes. Utensilios de labranza hechos con maderas especiales de la zona y talladas por las manos del artesano, también albarcas, cuévanos, y otros artilugios que los lugareños utilizan, cualquier cosa que tuviesen rarezas como, calabazas deformadas, las exponían para que los viandantes se parasen a ver tal prodigio de la naturaleza y el amo orgulloso les contaba la historia de cómo fue que se crió en su huerto. Ventas de ovejas, cabras, gallinas, cerdos burros, gansos, todo tipo de animales limpios e impolutos aseados por sus amos para dar la mejor vista. Sí, allí estaban o estarían todos, era el día grande, el importante y nadie debía faltar a lo largo de todo él. Había tal algarabía y ruido que te contagiaba su entusiasmo, no tenía ganas de irme, me acerqué a un hombre que estaba con tres cáscaras de nuez y un garbanzo jugando a cambiarlas de sitio y algunos apostando a ver si sabían donde estaba el garbanzo, unos decían que en el primero, otros que en el segundo y resultó que estaba en el tercero, ¡Vaya! Perdieron los dineros apostados, tiene buenos reflejos el truhán para engañar a los apostantes. Si es una habilidad, es buena. Mira…una anciana con caramelos y golosinas, que afortunada, siempre rodeada de niños, ¿Quien quiere mejores compañías? Y siempre alegres. Un regaliz, piruletas de colores, pirulíes, avellanas, pastelitos, garapiñadas y de todo un poco, parece casero, posiblemente hecho por ella o su familia. Compraría algo para comer, ahora que me doy cuenta no he comido y ya ha sonado el mediodía en el reloj de la torre. ¡Vaya! No tengo dinero. No importa, por un día que no coma no me pasa nada. De repente veo una señora que se acerca a mí y sin mediar palabra me pone un pastel de carne en la mano. Asombrada yo me vuelvo y la doy las gracias, pero ella o no me ve o no se…que pasa. Bueno, al fin voy a comer y sin dinero. A esto le llamo “tener suerte” deseo cumplido. Me alejo de la feria y voy hacia unos bancos de piedra deformados por el tiempo, servirán para sentarme y comer aquel delicioso manjar, cuando llego veo al chico, al del libro en la mano, os acordáis ¿Verdad? Y pienso que me gustaría leer algo mientras como....Por arte de magia se acerca el chico y saca del bolsillo un diario y lo posa sobre el banco donde estoy sentada a menos de diez centímetros de mí y sin mediar palabra se va, yo con la boca abierta y sin entender, me levanto y le digo ¡He tu chico, muchas gracias! Pero se va sin volverse siquiera y yo empiezo a no entender que pasa….me quedo pensativa y por fin pienso que sea lo que sea aquella gente me gusta y el sitio es maravilloso, como…, leo... ¡Que alguien me diga si puedo pedir más! ¡Tengo hambre! y estoy comiendo. ¡Quiero leer! y tengo un diario. Por ahora este pueblo me quiere. Voy a ver que dice el periódico, una foto encabezando la portada con una vista de la aldea y dice “estamos en Fiestas” una crónica de lo que acontecerá a lo largo del día, juegos para la infancia, deportes para la juventud y baile en la tarde-noche para todos, paso la página donde están las crónicas y los sucesos, un hombre se cayó ayer y se rompió una pierna al querer sacar a la pareja de bueyes mientras araba en su tierra, se tropezó y le pillo una de las ruedas con tan mala suerte que los animales se pusieron nerviosos y le tronzaron, ¡Vaya! Un accidente laboral. ¡Mira! Una buena noticia. Se quiere hacer una pista de bolos para jugar los jóvenes y así tener algo en que entretenerse los sábados y domingos. ¡Esquelas! Esto no me gusta, no pienso contar si hay algún finado o no, ¡Opinión! Del periodista escritor. (El año pasado no vino ningún visitante de fuera a ver nuestra gran Fiesta, ni el anterior, bueno, no recordamos que haya venido nadie a ver nuestra aldea, no tenemos registro de ese hecho en toda la historia de nuestra vida y este año me temo que tampoco vendrá nadie…) ¡Ajá! Se equivocó. Estoy aquí y yo si soy una visita. Iré a verle y a decírselo, seguro que se lleva una sorpresa.
Continuará...

4 comentarios:

Ernesto dijo...

muy bien redactado, tu prosa me atrapa... pero... ¿donde es ese lugar de que hablas?

marvision5 dijo...

Gracias Ernesto, me animan tus palabras mucho. ¿El lugar? No importa donde esté, solo importa ¡Que exista!

Marvision

aniquitita dijo...

Me tiene intrigada la historia, me temo que le sucede a la protagonista de la historia.

Maha dijo...

uyy!!! sigo leyendo.... y también estoy muy intrigada..... lo que mas me sorprende es que nadie habla y aun así has tenido lo que necesitabas.....
Bueno me voy a leer la otra parte que ya publicaste..... porque como he estado media perdida.... estoy atrasada....

Besos.....