jueves, mayo 01, 2008

BICENTENARIO DE UNA GESTA (2 DE MAYO DE 1808)

La Historia siempre ha sido contada por los que la ganaron o los cobardes que se quedaron agazapados tras los acontecimientos para luego dar su matiz y llamar “valientes” a quienes ellos creen conveniente. Aunque no siempre.
Tras siglos de absolutismo en el mundo, donde la suerte de un humano estaba condicionada a su nacimiento de cuna. Me da por pensar…si un buen día algún hombre nació hábil en algún arte o destreza y lo desarrolló dando lugar a que sus obras fueran codiciadas, con lo que, un plebeyo pudo ser estimado sobresaliendo por algo más que su condición genética. (afortunadamente)
Tras la Independencia de EE.UU. y la Revolución Francesa entre los siglos XVIII, y XIX, promovidas por unas ideas (La Ilustración) que nacieron de pensamientos “arriesgados”, convencimientos “arriesgados” y la acción de promulgarlos…mucho más “arriesgada”, aún. “Pensemos que la corriente o mentes pensantes de la época era totalmente cerrada”, y aunque una mayoría de la gente estaba descontenta, éstos eran los menos poderosos y la valentía es escasa para los que pasan hambre (a un hombre con hambre se le compra fácilmente). Sin embargo estas mentes valientes y bien pensantes (que seguro que fueron muchos, aunque solo nombre a unos pocos), Rousseau, Voltaire, Montesquieu, etc…, dieron lugar a una sociedad de valores como la libertad, la igualdad, el respeto y otros, en los que el hombre era artífice de su vida (capacidades = a…), y no su condición de cuna (privilegios).
En Francia, la Revolución, dio con alguien que supo ganarse al pueblo, Napoleón Bonaparte, que defendía estos valores de La Ilustración creando una corriente nueva y moderada. Pero el poder que adquiere gracias a su pueblo y posteriores batallas le hace tiranizarse y trata a otras naciones como un -elefante en una cacharrería-, imponiendo sus Leyes e invadiendo sin dar tregua.
En España así fue, a Bonaparte hay que reconocerle tanto lo bueno como lo malo. Lo bueno a cuantificar fue que dejó una corriente renovadora de las ideas de La Ilustración. Lo malo, todo lo demás, quiso hacer de España una prolongación de Francia y los españoles dijeron NO.
Acabo de leer un libro “UN DÍA DE CÓLERA” de Arturo Pérez Reverte, donde se narra ese día que Madrid se levantó contra el imperio napoleónico. (sucedió el día 2 de mayo de 1808)

¿Qué defendían los madrileños ese día? Al rey Fernando y el absolutismo que había entonces. Claro, defendían eso, pero era lógica la postura, ya que los franceses les habían invadido y no podían ver nada bueno aún, salvo eso. Viendo que al futuro Rey Fernando lo sacaban de España y queriendo los franceses imponer otro Rey, hermano de Napoleón (francés y no querido). Esto fue el detonante para que el pueblo se sublevara, y aunque los verdaderos valientes no vivieron para contarlo, fue honrosa la gesta.
Ahora es el bicentenario de este día honroso para Madrid y para España donde cayeron muchos valientes. Gracias a unos pocos que quedaron, hoy se sabe lo acontecido. Los capitanes “DAOIZ Y VERLARDE” cayeron por su país junto a unos cientos de ciudadanos y fueron pioneros de algo que clamaba en la tierra española por doquier. De hecho los “gabachos” (se les llamaba así a los franceses) nunca fueron bien mirados desde entonces. La brecha se abrió y no hubo retroceso.
Defender algo en lo que creemos nos hace ser valientes sin importar el resultado. La historia pone las cosas en su sitio dándoles su lugar.


Este cuadro plasma la rabiosa deshonra de unos franceses que tratan de desquitarse de lo “acontecido valientemente” el día anterior, mostrando el arrojo de un ciudadano que se siente patriota no importándole su propia vida, sino muriendo con coraje.
La disciplinada cobardía de los gabachos es patética en este lienzo.

La valentía no se supone…se demuestra. El resto es HUMO.

Artículo y pensamiento: Marimar


1 comentario:

∂ZuL™ dijo...

Siempre es bueno aprender cosas que uno desconoce!