martes, mayo 27, 2008

Lazos rojos, sandalias doradas...ignorancia

La niña de los lazos rojos y sandalias doradas salía de la escuela, con un bocadillo en la mano y se iba a casa de sus amigas a jugar un rato. Pasaba por aquel portal, allí estaba aquel niño pobre, solo y con mocos, sentado en el bordillo. Ella lo miraba con asco, con desprecio. Su madre la decía que no se arrimara a gente sucia y de mal aspecto aunque fueran niños, eran gente a la que debían de temer, eran ladrones y malos. La niña de los lazos rojos y las sandalias doradas crecía viendo a este niño, que a su vez también crecía, y lo hacía pobre, mal alimentado y con cara de pena. La niña de los lazos rojos y sandalias doradas creció y se casó, su marido murió al cabo de unos años y ella empobreció, se convirtió en vieja, desgarbada y vagabunda.

El niño pobre y lleno de mocos creció entre animales. Trabajando mucho se pagó clases y se hizo veterinario, se dedicó a cuidar ganaderia de las granjas cambiando su suerte.


La vieja desgarbada y vagabunda tenía un perro pulgoso, un día se atragantó con un hueso y ella se puso a gritar en medio de la calle ¡¡Se muere mi perro!! ¡¡Ayuda!!, pasaba por allí este veterinario y lo salvó. Gracias a esto se pusieron a hablar, y él le dijo a ella: Yo era el niño que siempre me sentaba en ese bordillo, era pobre y con mocos. Y ella avergonzada por haber salvado a su perro y reconocerle, le dijo: Yo era la niña de los lazos rojos y sandalias doradas que te miraba con desprecio porque mi madre me decía que erais unos rateros….Y él sin dejarla terminar la dijo: Sí, mi madre también me previno de las niñas con lazos rojos y sandalias doradas. Me dijo que no fuera amigo tuyo hasta que no te los quitaras, y una vez te los has quitado…aun no sabes nada. Me dijo mi madre: Ámala hijo mío, porque tú eres pobre de cuerpo pero ella es pobre de alma. Tú, cuando tengas abundancia, hijo mío, entenderás al pobre, sucio y vagabundo y tendrás el honor de ayudarlo. Sí hijo mío, la niña de los lazos rojos y sandalias doradas pasara a tu lado y su anterior desprecio la pondrá colorada, pero tú sabes que ella “no sabía nada”, la entenderás, la ayudarás y la amarás. Por eso el desprecio con el que te obsequia, solo es su ignorancia. Ámala, ya que está en desventaja.

13 comentarios:

anibalechon dijo...

Veo que aunque pase el tiempo, sigues con la misma sensibilidad y con esas ganas de enseñar con los textos que cuelgas.

Regreso por estos lares y me alegra ver que todo sigue fluyendo y creciendo.

Un beso y nos vemos por aqui

y recuerda: SE FELIZ

Brujita voladora!!! dijo...

Yo diria que esta pequeña historia es mas comun de lo que pensamos. O mas comun de lo que deberia ser, a veces judgamos sin saber, nos ponemos medallas, nos creemos mas de lo que somos hasta que un dia lo pierden todo y se topan con la cruda realidad.

Besos

Natasha dijo...

...otra más de las buenas historias que te caracterizan y a las que nos tienes acostumbradas. Gracias Marimar, la parabola por si sola es súper elocuente

Te envío besitos y mi cariño

Naty

marvision dijo...

Hola amigo Aníbal, te saco de un error, yo no deseo enseñar nada, otra cosa es que a ti te sirva para algo. A mí me aparecen las ideas y las plasmo lo mejor que me salen en el momento. Solo eso.
Sí, la verdad es que siempre he estado aquí y no pensaba irme, me gusta expresarme y este espacio me ofrece el hacerlo. Gracias amigo por volver o aparecer…eres bien recibido
Besos y sueños
marimar

marvision dijo...

Brujita, Tienes razón esta historia es muy común. Sin embargo, si la lees bien, ves que no hay culpables.
1º- La niña lo hacía porque su madre la decía lo que debía hacer y ella obedecía, no conocía nada de la vida aún. La niña no es responsable de lo que hacía. Eran conductas que pasaban de generación en generación, por tanto hay que apiadarse de estas personas que han sido o son ciegas, hay que enseñarlas a ser de otro modo. A amar todo lo que hay sin juzgarlo.
El chico era pobre y sin embargo su madre llevaba delantera a la madre de la niña. Esta era pobre, pero le dio a su hijo educación y respeto hacía lo “diferente”.
La chica era de familia rica, pero no tenía una madre sabia, sino una madre ignorante que la enseñó a separarse del resto y eso fue lo que su hija no avanzó.
Pero quiero hacer hincapié en que ni uno ni otro fueron malvados, sino era cuestión de tiempo y aprendizaje, más para una…que para el otro, pero experiencia para los dos.
Si hay que sentir pena es de ella. Y por tanto amarla y darla la oportunidad de ser diferente a partir de ese día. A él admirarle y seguirle con infinita humildad.
Jamás juzgaría a seres así.
Siempre he dicho que, con ignorancia hemos cometido “todos” muchas tropelías, pero solo nos han dañado a los que las hemos cometido y en una medida justa, precisamente por ser ignorantes. El verdadero mal solo viene cuando “ya no somos ignorantes” sino que sabemos que lo hacemos con dosis de maldad, entonces SÍ que la vida nos machaca si actuamos así. No importa lo que nos pase…”debemos de hacer el bien y no mirar a quién”, ojalá todo el mundo se dé cuenta de ello.
Gracias por pasarte y te mando un besin
guapa
marimar

marvision dijo...

Naty, hermanita....TE QUIERO
Marimar

Anibal dijo...

...te leí y me dejas un delicioso sabor a bumerang, la vida es una esfera que da vueltas y vueltas y nada permanece... me gusta este tipo de historias. Gracias

Abrazo

Alimontero dijo...

Marimar, tanto tiempo amiga!! quizas la vida nos trae y nos junta nuevamente!!
Bella historia tan real, tan actual,,,la vida se encarga del equilibrio, de la ley del dar y tomar y a veces no entendemos nada.. absolutamente nada!!...salvo nuestra conciencia!

Un beso, gran moraleja!!

Ali
p.d. Me gustaría pasaras mañana 30 por mi blog...

Pedro dijo...

Qué hermoso relato! Ojalá supiéramos ver más veces la ignorancia que se esconde tras la maldad. Quizá así pusiésemos más empeño en remediarlo.
Fue un placer leerte.
Besos.

Daniela dijo...

Marimar...hermoso relato, para definir a los pobres de espíritu, tremenda lección que recibió la niña de las sandalias.
La maldad siempre está presente en los corazones ignorantes de amor.
Besos Mosquetera.

Renesto Gil dijo...

Lo que más valoro en un relato, además de ese bello tinte femenino, es que contenga una enseñanza. Y tus palabras están llenas de esa gracia.
Te saludo y me alegro mucho de haber llegado hasta aquí.
Un beso en la mejilla.
Renesto.

Katy dijo...

Espíritu.
Tengo mil palabras y simplemente no tengo la facilidad que tu para plasmarlas.
Si tan solo, una vez al día, acuaramos con espíritu, el mundo definitivamente sría otro.
Un abrazo

∂ZuL™ dijo...

Vaya escrito... de verdad es una sensibilidad increible que no pierdes nunca...!