viernes, mayo 23, 2008

Los...porqués

Era una mujer joven y, lo más importante, se sentía joven. Andaba por los treinta y seis años y trabajaba en la empresa de su marido. Se casó hacía trece años con su novio de siempre, tuvieron una hija y un hijo. La chica andaba con los doce años y el niño los diez. La vida de matrimonio nunca fue lo que ella hubiera deseado. Su marido se dedicó a descansar una vez casado, el tiempo se le ralentizó y ella quería más marcha. Él era un hombre de pocos estímulos, por eso cuando ella le recriminaba…se metía en él y eso la exasperaba. Un día, ya harta de tanta indiferencia y tanto desencuentro ella planteó la separación. Él no reaccionó, ni siquiera entonces con la consabida expresión de sorpresa. Muy al contrario, pareciera que lo estuviera esperando hace tiempo. Ella hablaba y hablaba, le reprochaba una y otra vez…, él callaba y la decía al final, “si tú crees que es lo mejor, adelante”. Nunca la contradijo, ni siquiera la interrumpia, se limitaba a meterse en sí mismo y a tratar de comprender en el silencio de su mundo.

Se separaron y ella se quedó con los niños en el piso matrimonial. Al padre se le fijó una pensión para los chicos y unos días de visita, él no protestó ni pidió nada. Se fue a vivir a una habitación de alquiler con baño propio, (más adelante se compraría un pequeño apartamento de segunda mano). Visitaba a los niños siempre que podía y nunca hubo discusiones ni protestas por parte de ninguno. Ella siguió trabajando de ocho a dos todos los días, incluidos los sábados, en la empresa de su ex marido y sin problemas, el sueldo la daba para vivir correctamente. El resto de su tiempo libre era para sus hijos y para ella. Los sábados los niños se iban a casa del padre hasta la noche del domingo que volvían a casa a dormir. Ella era libre.

Sí. Era libre por fin

Podía ir y venir, divertirse. Pasar de una vida monótona…al desenfreno que tenía acumulado desde hacía mucho tiempo. Durante unos meses se rindió a las pasiones, iba a las disco, pub, club y botellones de la zona en busca de emociones. Se vestía exuberante y se hizo arreglos para realzar su belleza. Siiiiiiii, la gustaba aquello. Chicos jóvenes pasaron por su lecho y cada vez se volvía más experta y más viciosa. Estallaba de emoción cada fin de semana tras una buena cantidad de alcohol, algún porro u otras sustancias. Se ponía a tono y se embalaba junto a alguno que estaba tan colocado como ella. La noche joven la ponía. La llegaba a esos oscuros recovecos que antes tenía vacíos. La gustaba la novedad, el estallido sexual. Al día siguiente…ya estaba pensando en el próximo fin de semana, pues la faltaba la “droga” del conjunto, la explosión de sensaciones y todo unido hizo que su vida solo fuera vista desde ese conjunto de emociones.

Pasó un tiempo y un fin de semana conoció a un chico, “ruso o rumano”, desde luego de los países del este. Era guapo, rubio, alto, estaba bien dotado físicamente. Él la sedujo y ella calló rendida a sus pies. La regaló lo que él sabía que ella deseaba y la fue ganando poco a poco. Vivian juntos, ella estaba exultante, era feliz y así lo expresaba a sus amistades. Todo lo más ideal.

Pasó algo más de medio año y él empezó a ser distinto. Al principio imperceptiblemente, luego con más rotundidad. La pedía dinero y la galanteaba para que ella accediera a dárselo, luego ella fue dándole largas y él se fue enfureciendo. Un mal día ella le dijo que no podía darle nada más y él la pegó con violencia, la dijo que debía prostituirse o sino la mataría. Ella lo denunció, pero no tenía pruebas, y las que había eran en contra de ella. Él luego se vengó, la amenazó con hacerles algo, a uno de sus hijos. Se hizo el dueño de la situación. Ella asustada se lo contó a su ex marido y éste la dijo que, se quedaba con los niños, era lo único sensato que él podía hacer. Ella en su libertad había escogido su vida, él no debía meterse en ella. Solo los niños eran su obligación como padre.

Ella de pronto se vio sola con el ogro en casa. Ya no la importaban los hombres, ni el alterne, ni los fines de semana, ni las emociones fuertes, ni el sexo…Ahora deseaba que todo fuera un mal sueño. El chulo llegaba con tres o cuatro hombres cada día para que ella los satisficiera y entre todos la humillaban, la pegaban, la vejaban. Lo que había sido lindo sexo se convirtió en sucio desprecio hacia su persona. La hacían meterse droga para que se pusiera a tono y ella iba notando que su vida era basura. Dejó de trabajar, dejó de ver a los niños, dejó de vivir. El chulo la trataba como si fuera carne de desecho, ni siquiera la miraba, incluso le daba asco el mirarla y la insultaba cada vez que estaba en su presencia…y ella se hundía en tan viscoso mundo.

En poco más de medio año su vida se había embarrado, solo deseaba morir….y se dejó llevar por ella…por la muerte

4 comentarios:

Natasha dijo...

... UUUUFF... .....uuuuuff que relato Marvisión, que bestia de relato, me has dejado pasmada, lo digo porque historias sórdidas y tétricas como estás son reales y las hay por millares...

Pero bueno, aparte de eso, me ha encantado tu estilo, el lenguaje, el como paso a paso me fuiste tensionando en la expectación... en la tomas de conciencia, en el giro que lo cambia todo... en un TRIS y que mensaje, fuerte, hondo, intenso, conmovedor.... eso sin tomar en cuenta que debajo de la piel hay más, que sólo pusisteis al descubierto la parte del iceberg que emerge del mar de frustraciones

Marimar de mi corazón, gracias por estas filigranas, eres genial al seleccionar tus entregas... ¡genial!

Sé que sigues atareada, pero sé también que ahí me tienes y por eso deseo decirte que te quiero mucho, como siempre hermanita, mi dulce Marimar, grande en aromas de sabiduría y en amor

Te mando un abrazo de mosquetera, de tu hermana la hija de la noche

Naty

Pedro dijo...

Un relato desgarrador, y por desgracia, demasiado realista. La sabiduría es algo que se le concede al ser humano cuando ya es demasiado tarde para usarla.
Me gusta como escribes.
Besos.

Daniela dijo...

Marimar...es escalofriante, una cruda realidad, ella se lo buscó por supuesto.

Quiero felicitarte por tu gran habilidad para manejar el suspenso y las letras. Excelente!!!.
Besos Mosquetera.

∂ZuL™ dijo...

Me dejaste pensando... de verdad con esto que escribiste... un suspiro... hecho al terminar de leerte!