jueves, julio 10, 2008

El origen y el porqué...

Acabo de terminar de leer el grandioso libro “Los cipreses creen en Dios” de José Mª Gironella. Es el primer volumen de una trilogía dedicada a la guerra “civil española”. Por tanto me quedan dos, y presumo que serán demasiado interesantes para perder de leerlos. (No sé si los encontraré, pero lo intentaré por cuantas bibliotecas y establecimientos haya y me den alguna pista de ellos). Como decía, éste, al que hago referencia, abarca el periodo anterior al comienzo de la guerra. 1933-1936

José Mª Gironella es generoso narrando la historia. Él tiene su propia opinión, la cual refleja. Sin embargo nos da los posibles porqués de la contienda, trata de comprenderlos y que lo hagan sus posible lectores. Nos revela datos que dejan pensar el porqué pasó lo que pasó a continuación.

El basa su relato en una familia media (económicamente), cristiana. Adaptada al medio donde vive, gracias a los valores culturales de sus familias. Respetando, observando y a veces no comprendiendo bien. Pero al tener base familiar, en momentos críticos…se agarran a ello y eso les hace salir con mayor o menor fortuna.

Ignacio es el protagonista. El hijo mayor de una familia que asentó su vida en Gerona

Su padre, Matias Alvear, madrileño, republicano y con ancestros de izquierdas. Hombre sólido, poco hablador, abrazó al cristianismo por amor a su mujer.

Su madre, Carmen Elgazu, vasca, mujer recia tanto física como espiritualmente. Católica hasta la médula. Gran carácter

Su hermano, Cesar, seminarista y llamado a ser Santo por sus actos.

Su hermana, Pilar. Guapa, alegre y seguidora de valores como su madre.

Ignacio es el ojo de este libro, y desde su prisma el autor del libro se basa para narrar la historia. Es un chico con dudas y con gran observancia de su medio.


Como nace, o puede nacer, un republicano, según Ignacio:

En Gerona había una calle llamada “La Barca”, era gente pobre, no tanto de dinero…como de ignorancia y de abandono.

Ignacio indaga y se entera que los tres “máximos republicanos” nacieron y crecieron de muy diferente manera a él.


El 1º creció a la intemperie, su madre murió en el parto y su padre, feriante, lo llevaba de pueblo en pueblo, comiendo y durmiendo donde se podía y sin más educación que la jerga de los garitos en los que paraban.

El 2º, sus padres eran alcohólicos y él y sus tres hermanos, se criaron con golpes y desprecios, en la calle mantenidos por las vecinas, a veces, otras…ni eso. Eran carne callejera.

El 3º-, su madre, que lo tuvo sola, murió y fue recogido por unos tíos que lo maltrataron, se escapaba, robaba, se pasó la infancia y adolescencia en reformatorios donde aprendió a odiar


Él, Ignacio, se imagina que, cuando él paseaba con su madre y sus hermanos en Navidad, viendo nacimientos, escaparates, luces. Cuando tras la cena se iban todos a la misa del Gallo a dar gracias por todo lo que tenían, o cuando su padre entraba a darles un beso a cada uno y desearles buenas noches y su madre les preguntaba si habían rezado ya sus oraciones…Sí, a ellos tres los imaginaba de otro modo. Al 1º, corriendo tras un carromato y un mulo para llegar a tiempo de dar la representación, ganar algunos reales y poder ir a cenar algo caliente, incluso, dormir en algo caliente, aunque fuera un pajar con la ganadería. Al 2º, lo imaginaba esperando a que sus padres, alguno de ellos, hoy no se hubiese bebido, para poder abrazarse a él y no recibieran daños por un día. Al 3º, lo imaginaba escapándose y robando algo para festejar el día grande, aunque mañana lo cogieran y lo molieran a palos en el reformatorio. Y todo esto, Ignacio, lo miraba ahora que tenía más de 18 años, y con ojos retrospectivos, comparaba su niñez y adolescencia con la de estos convecinos de Gerona.

Ignacio trata de “entender” el odio desatado en parte de la ciudad y el porqué del atropello posterior. Los republicanos "comunistas y anarquistas españoles" odian a las instituciones gubernamentales, a la monarquía, a la iglesia, al ejército, a la nobleza y a todo lo que no sea el proletariado. Y lo odian de forma violenta, no se conforman con matarlos, sino que mutilan a algunos por sus signos de poder anterior. A los curas los cortan el pene y luego los matan. Matan a monjas y luego las desnudan para ver qué es lo que tienen en sus partes íntimas. A otros los cortan las orejas y luego los matan. A otros les orina encima o les defecan y luego los matan. Cometen sacrilegios en las iglesias. Tiran a balazos a los cristos, vírgenes, santos. Roban, saquean y lo peor…roban el sueño de cuantas personas haya sin ninguna inclinación y que, por culpa de uno que te mira…vaya a por ti y te mate. Sí, el odio hace estragos en ese tiempo, en España. Es el germen de lo que ha de acontecer, la guerra civil. Hermanos contra hermanos

Ignacio, nos revela su “defecto”, y es, el que no puede dejar de observar actos negativos, también, en el otro lado. Tiene su madre una visita habitual de un clérigo, un tal Mosen Alberto, que el mismo Ignacio le canta un día las cuarenta (y le da a su madre un gran disgusto), le dice que “no se ama a Dios tomando té y pastas, todos los jueves, en casa de su madre, criticando a los vecinos por una mala acción”. A saber qué vida tiene o ha tenido ese pobre desgraciado para hacer eso que está haciendo. Dios pide más actos, y le denuncia como poco seguidor de la ley cristiana, poniendo de ejemplo a otro buen sacerdote, Mosen Francisco, el cual siempre está donde se le necesita, no como él. También su hermano Cesar es un buen cristiano, se alegra de dar su vida porque así, en su lugar, vive otro hombre

Ignacio es un crítico que se encuentra a caballo de unos acontecimientos y nos deja ver que lo que sucede, siempre tiene una base. Busca los principios para entender los acontecimientos que vive y los deja para que profundicemos en ellos. Reflexión

Nos habla de las Logias, del comunismo, anarquismo, socialismo, de falange y fascismo. Lo hace sin denuncia de nadie, como si ninguno de estos movimientos fuera correcto o incorrecto. Todos tiene cosas buenas…pero también TODOS tiene cosas malas. Hoy Marimar, la que escribe esto, lo mismo que Ignacio, no podría decantarme por ningún movimiento, pues pensaría que si escojo uno…dejo valores importantes de otro. Quizá es que soy un ser “Ignacio”, de un mundo que parece ajeno, y sea una mera observadora.

3 comentarios:

Natasha dijo...

Te dejo un saludo hermanita. Gracias por compartirnos la experiencia de este relato, sobremanera interesante... con muchos elementos y subtemas fascinates
(que para mí es solo el revés de un mundo interior)

Te extraño mucho, Der me hablo de su charla contigo y yo también quiero hablar contigo porque quisiera contarte algo muy personal, que me haría muy feliz comaprtirlo contigo

Muchos exitos en tus estudios. Por favor cuidate y se feliz

Naty

Pedro dijo...

Interesante reflexión. No existen bandos buenos o malos, sólo existen personas buenas y personas malas, normalmente condicionadas por sus circunstancias.
Un beso.

CARLOS ARTURO GAMBOA dijo...

Se nota interesante el texto, sobre todo con la ùltima descripciòn que haces de su ideologìa.

Un saludo guardado mucho tiempo