domingo, agosto 24, 2008

El ojo del amor

A Rut la quemaron los ojos sin querer con una medicina incorrecta a la edad de tres años y se pasó la vida renegando y maldiciendo su mala suerte. Así creció y cuando fue mayor la dieron la posibilidad de implantarla un ojo de otra persona y así poder ver. Entró en lista de espera.

También una negligencia dejó ciego de pequeño a Lorenzo, pero éste no estaba desesperado, él era consciente que la vida le dio esta discapacidad para que él fuera mucho mejor y superarse así la vida.

Cuando Rut entro en el centro, conoció a Lorenzo, este enseguida intimó con ella y como estaban mucho tiempo en contacto pronto se enamoró de ella. Rut siempre le decía que, deseaba que le llegara la oportunidad de una donación para poder ver de nuevo. Él la escuchaba y también deseaba que le ofrecieran un ojo para poder ver. Así transcurrieron lo menos cuatro años, siempre estaban juntos y él estaba muy enamorado, ella quería a Lorenzo, quizá, porque era la forma de no estar sola en aquél mundo tan oscuro.

Un día Rut recibió una llamada. La comunicaba que había un posible ojo para ella. La operaron y todo fue bien. Ella al ver la luz, su mundo cambió, se olvidó de Lorenzo y se fue a vivir su vida. (No dejó a Lorenzo con maldad, sino, que para ella no significó más que alguien con quien entretenerse mientas esperaba su verdadera vida).

Pasaron más de 40 años desde la operación y Rut ya andaba por los 65. En este tiempo conoció hombres, se casó se divorció, tuvo hijos, tuvo experiencias y nunca miró para atrás. La vida le dio una de cal y otra de arena. Con su ojo vio o pudo ver muchos amaneceres y atardeceres. Sí, su vida fue consumida como tantas…Un día tuvo un accidente, y órganos vitales se debilitaban dentro de ella sin esperanza. Vino a visitarla el médico que un día le implantó el ojo, y ella se emocionó. Rut le dijo al doctor que ahora no tenía solución, sabía que su muerte era inminente. Entonces sí se acordó de su antiguo amigo Lorenzo y le preguntó al doctor. Éste le dijo: Sigue ciego, ahora cuando tú mueras a lo mejor le podemos poner el ojo que tú llevas, ya que es de él. Ella un poco confusa le miró al doctor como animándolo a que siguiera contando, y le dijo “de él?”: Sí, dijo el doctor, ese ojo era para él, pero quiso que te lo pusieran a ti haciéndonos prometer que tú no te enterarías.

Cuando le llamamos para implantarle el ojo, él ni se lo pensó, y dijo: Quiero que ese ojo sea para Rut. Sé que tenemos pocas posibilidades ya que nuestro grupo sanguino es dificultoso (el de los dos). También sé que ahora pierdo mi turno y me pongo al final de la cola de espera. Sé que es muy posible que nunca logre ver. Pero pese a todo, quiero que sea Rut la que tenga esta oportunidad. Quiero que ella vea. Solo deseo que ella no lo sepa. Solo eso.

Rut escucha, en su lecho, al doctor, estas palabras que la golpean en su corazón. Su mente se ve dando vueltas y vueltas, ya no oye al doctor, sino que su pobre vida se le derrumba allí mismo. No hizo nada brillante con su ojo, no se siente orgullosa de nada. No siente amar a nadie. Ni se ha sentido amada. Sin embargo ya no hay tiempo de rectificar y gratificar a quien siempre la amó y ella dejó abandonado cual colilla. En aquellos momentos… empeora y la entuban para extraerla el ojo. Ella muere.

El ojo se lo ponen a Lorenzo y aunque con dificultad, logra ver. Lo primero que desea ir es donde está la mujer que amó, se va a su tumba y la dice: Siempre te vi, siempre te amé y te rescataré.

Frase:Un ser amado, aunque no ame… siempre vive. Un ser que ama no necesita ver para sentir el amor. (es mío esto)


1 comentario:

∂ZuL™ dijo...

Una historia con un toque muy especial... saludos :)