viernes, abril 10, 2009

La experiencia de la nada

Desde hace un tiempo llevo escuchando a unos amigos “testigos de Jehová “ su discurso. Al extremo que he intimado con ellos. Los escucho y trato de exponerles mis argumentos contradictorios a lo que ellos dicen. Ellos admiten mis opiniones y tratan de revocarlas para que yo entienda que ellos llevan la razón, pero la verdad es que no veo nada distinto que me llame la atención, salvo el estudio de esa “religión” y ver que ven ellos de distinto en todo este movimiento.

Ofrecen el Cielo o el Paraíso sin más argumento que “vendrá un día Jehová y todo lo cambiará”, porque así lo dice un libro. La Biblia

Ayer me invitaron a que fuera a un pueblo cercano a escuchar una plática y la cena con Jesús. Me dijeron que deseaban que les acompañase, y fui.

Estuve observando y estudiando todo cuanto había en el recinto y quiero ser objetiva. ( y no sarcástica ni burlesca, cosa muy sencilla si quisiera, por lo que percibí). Lo primero que vi fue mucha gente extranjera, más de la mitad de los asistentes, y de todo tipo, chinos, sudamericanos, negros, esto puede parecer normal pero no lo es. En un pueblo como en el que estaba…no es normal ver tanta gente extranjera junta.

Mi hipótesis es que, como los testigos de Jehová van de casa en casa tratando de conseguir adeptos, estos extranjeros bien pueden ser gente descolgada que no se ve integrada en la sociedad española. Incluso pueden ser marginados e introvertidos, por eso, cuando alguien les habla de amor y de unión…ellos ven que al menos alguien les quiere y les respeta. Se sienten integrados en un grupo y esa necesidad la tiene cubierta.

El resto de gente…no se definir que pueden buscar ahí. La fe, o, “la falta de fe en ellos mismos”. Me explico:

Todos los hombres visten de traje. Todas las mujeres llevan vestido o falda y van muy arregladas, algo así como si fueran de boda.

¿Falta de libertad quizás?

Habló un hombre bueno que no se que hace ahí, ya que le estimo y le veo muy valioso. Sin embargo todo lo que habló parecía salido de un títere o un papagayo. Se pasó el discurso buscando en la Biblia una y otra vez para decir lo que quería decir. Como si la vida estuviera es ese libro y no en el entorno próximo. Oi lo de siempre, las mismas palabrerías una y otra vez. Como ser, lo bueno y lo malo, lo que se debe y lo que no se debe…Y sentí la ambigüedad en el entorno. La falta de criterio propio. La métrica de la doctrina, o lo que sea. Noté la nausea que indica que estas de más allí, el malestar por ese ambiente “rancio”. Luego más tarde…me sentí bien al ver que no pertenecía a aquello.

Nada que me emocionara, nada que me diera misterio o pistas o …lo que fuera. Cualquier cosa que me pudiera haber dejado un tic de gracia por estar en un ambiente “distinto” al habitual. Pero NO. Desilusión, es lo más leve que noté.

La cena consistía en un pan sin levadura y un vino, que no se podía comer ni beber. Sólo era para los elegidos. Dijeron que solo hay en la tierra 144 mil elegidos por Jehová, y el resto de los seres restantes son inferiores, por tanto no pueden comer el pan sin levadura y el vino. Lo más que nos permiten es pasarlo en un platito unos a otros. Sin comentarios

Conclusión: Parodia mal plagiada del cristianismo (romano-apostólico) rozando lo cutre y el sin sentido. O lo que es lo mismo: Al menos la religión cristiana (romano-apostólica) es elegante, los recintos son elegantes, los sacerdotes son cultos y profesionales, y prometen lo mismo que los testigos de Jehová, (el infierno y el cielo). Pero lo hacen con un gran bagaje y los que crean que ese es el camino y no se sientan capaces de creer en ellos mismos y ser “mayores de edad para dirigir sus vidas”, ese puede ser su sitio. Pero lo que sentí ayer entre esta doctrina tan lait, fue…unas bombillas enchufadas a un cable sin corriente

Positivo: La experiencia de la nada

1 comentario:

Ernesto dijo...

en mi pueblo, que es estoicamente católico y cabeza dura hasta la muerte, a estas personas les dicen aleluyos. ahora ya son más aceptados, pero hubo una época en la que los corrian a pedradas y quemaban sus casas. yo he pensado que hay quien quiere su monopolio de supersticiones, y no acepta a supersticiosos de otro grupo. pero al menos con los católicos tenemos muchas fiestas dizque religiosas en el año, mucha pachanga y diversión.