viernes, diciembre 31, 2010

"El Eslabón"

Científicos procedentes de campos diversos tales como la astronomía, arqueología, ingeniería, geología, matemáticas, paleontología y mitología han descubierto montañas de nuevas pruebas que sugieren que la historia de nuestra especie, tal y como la conocemos, podría estar drásticamente equivocada. De hecho, ha comenzado a producirse un transcendental cambio de paradigma, un cambio que podría modificar la forma en que vemos nuestro pasado y nuestro futuro. No hay nada más emocionante que contemplar las fases embrionarias de una revolución científica antes de que sean apoyadas por los científicos en bloque o aceptada por el público en general. A lo largo de todo este libro, “El Eslabón”, se entreteje una matriz de lugares reales, pueblos, mitos y anomalías científicas fundamentales para esta revolución, anomalías que respetados científicos de todo el mundo han encontrado demasiado fascinantes como para no tenerlas en cuenta.

Uno tienes que preguntarse al menos, por ejemplo, cómo los dogones, una tribu primitiva de Malí, han sabido durante miles de años que una densa estrella giraba cada 49,9 años alrededor de Sirio. Los científicos occidentales no conocieron la existencia de la segunda estrella Sirio B hasta que Alvin Clack la descubrió a principios del siglo con ayuda de un potente telescopio. Además, los dogones sabían que la estrella ara mucho más densa que Sirio, lo que hacía de ella una enana blanca, hecho descubierto solamente en 1915. La tribu jamás poseyó ni siquiera el telescopio más sencillo y, sin embargo, conocía también el número exacto de las lunas de Júpiter y sabía perfectamente, desde mucho antes que la ciencia moderna, que Saturno tiene anillos. ¿Cómo?

Encontramos por todo el mundo enormes bloques megalíticos tan pesados –algunos de más de seiscientas toneladas- que los ingenieros modernos no pueden concebir la forma en que se podría moverlos hoy día. Sin embargo, los humanos primitivos – que supuestamente no tenían acceso a motores de combustión, a la energía atómica, a la electricidad, ni, incluso a la rueda- tallaban y colocaban esos macizos objetos con tanta precisión como si utilizasen rayos laser. Está todavía por explicar cómo realizaron los hombres antiguos tales hazañas de ingeniería.

Tampoco podemos explicar la existencia del mapa Piri Reis. Ratificada su autenticidad por científicos e historiadores, el mapa muestra perfectamente diversas partes del litoral de la Antártida, lo que resulta en verdad extraordinario si se tiene en cuenta que el mapa fue confeccionado en 1513, más de trescientos años antes de que la Antártida fuera descubierta. El autor del mapa, un almirante turco, dijo que su mapa se basaba en mapas tomados de cartografías más antiguas aún. ¿Pero de dónde procedía esa información? Y lo que resulta más desconcertante aún, el mapa, al igual que algunos otros similares, mostraba partes de la costa que se hallan ahora sepultadas bajo más de un kilómetro de hielo. La ciencia occidental confirmó el contorno del litoral tras la realización de un estudio sismológico en 1949, lo que significa que el mapa original tuvo que confeccionarse cuando no había hielo en la Antártida, es decir, hace entre seis mil y trece mil años. Pero entonces la civilización no existía siquiera, ¿NO?

Cualquiera que sea la explicación que se dé a estas anomalías y a centenares de otras, una cosa es segura: De alguna manera misteriosa y súbitamente, nuestros antepasados adquirieron milagrosas destrezas y conocimientos de ingeniería, astronomía, agricultura y matemáticas. La civilización surgió de la nada, completa y de una vez. ¿Cuál fue la raíz de esta explosión? Y lo más importante, ¿Cuál fue el eslabón físico entre nuestra especie, homo sapiens, y nuestros antepasados, Homo erectus? Esta pregunta aún sin respuesta continúa estando en mente de la paleoantropología: algo radical debió suceder. Nosotros somos treinta cm. más altos y tenemos barbilla prominente. Carecemos de arcos supraciliares pronunciados en la frente. Nuestros dientes y huesos son notablemente delicados para nuestra estatura –de hecho nuestro cráneo tiene un grosos de apenas cinco mm.- con gran diferencia respecto a nuestros antepasados de gruesos cráneos. Luego están las definitorias características de inteligencia, conciencia de individualidad, cultura y espiritualidad, rasgos que nuestra especie no comparte con ningún otro predecesor. En otras palabras, se produjo una enorme labor de remodelación – una transición de cuento de hadas desde la calabaza hasta la resplandeciente carroza- en el equivalente evolutivo de una milésima de segundo.

Darwin nos enseñó como habían evolucionado las especies, y es posible que una gran mayoría de sus hipótesis sean ciertas. Sin embargo muchas culturas son las que hablan de unos seres resplandecientes, -estas mismas culturas que saben datos que aún hoy cuesta tener acceso a ellos y vemos sus vestigios con gran asombro, por lo laborioso y complicado de esos restos-. Estos seres enseñaron altruistamente a los habitantes locales las piedras angulares de la civilización: la escritura, el trabajo de los metales, la agricultura, la ingeniería y la medicina. Y fecundaron a las hembras para crear una nueva especie de ser consciente. ¿Es, o puede ser, algo así lo que vivieron nuestros antepasados y nacieron los mitos sobre los dioses? ¿Quiénes eran? Dónde están ahora?

No podemos por menos que cuestionarnos nuestra procedencia hasta saber la verdad.

3 comentarios:

Natasha dijo...

HOLA Marimar, por aquí regreso hermanita...

FELICIDADES QUERIDA MOSQUETERA!!!


Hoy es primer día del año 2011... da principio la cuenta regresiva y yo emocionada te mando mi mejor vibra con bendiciones para que te traigan ventura, luz y amor a tu vida

Vamos compañera, hermana, amiga, vamos a vivir con todas las de ley lo que nos depara este nuevo año, con espíritu renovado, más fe y más esperanzas de conseguir nuestros anhelados sueños...

Muy interesante esta entrada, la información que nos brindas habla tanto de tu sensibilidad humana como de tu acuciosidad por el conocimiento de los misterios de la vida... me gustaría darte una opinión más amplia del texto, haré lo posible por volver para eso, pero por ahora te dejo mi sentir de mujer enamorada de la vida en libertad... Gracias, eres regia en todo lo que publicas... Enhorabuena!!!

Cuídate, te mando un abrazo inmenso de cariño

Naty

Christian dijo...

Llevo toda la noche despierto entre la meditación y el estudio...
Sin darme cuenta, ha amanecido y como la luz del amanecer ha aparecido tu blog, el cuál guardo con el objeto de seguirlo periódicamente y así acercarme más a tí...
Un abrazo de tu amigo.

Christian

Ernesto dijo...

Otro de los grandes misterios de la civilización actual, tan tecnificada y tan avanzada, es porqué es tan proclive a la fantasía, a la seudociencia y a las supersticiones. Una pequeña investigación en la misma internet de todas las cosas que mencionas, en fuentes confiables y mediante investigaciones serias, te descubre que se trata de puras patrañas.